Resulta curioso o, cuanto menos, raro (aunque tampoco creo que sea esa la palabra exacta que refleje los sucesos que se están viviendo en Egipto y Túnez) que en pleno siglo XXI que vivimos, en el que no podemos estar un segundo sin Internet, iPhone y demás novedades tecnológicas un grupo bastante numeroso de personas se canse de que su ‘Jefe’ de Gobierno se perpetúe en el cargo eternamente y que para asegurar la sucesión coloque a alguno de sus hijos cerca de él para que, llegado el momento, siga la estirpe.
Hace poco podíamos ver eso mismo en Corea del Norte, donde su ‘presidente’ de la republica nombraba a uno de sus hijos como su sucesor (aunque a otro de sus hijos no le hiciera la misma gracia), de la misma manera que él sucedió a su padre o en Cuba, donde los hermanos Castro continúan con una ‘Revolución’ que dura mas de 50 años y que de revolución tiene poco.
Pero al mundo todavía le queda esperanza. O eso parece mostrar el pueblo egipcio que ha conseguido echar del poder a Hosni Mubarak a pesar de sus intentos en vano por contentar a la población de la plaza Tahrir primero con el cambio de la gran parte de su gabinete de gobierno y ayer mismo diciendo que no se presentaría a la reelección en septiembre, pero ni con esas fue capaz de convencerlos. Sobre las 3 de la tarde hora española se confirmaba la marcha del presidente de Egipto junto con su familia de El Cairo comenzando ya una transición hacia la democracia.
Egipto era la segunda parada de las revoluciones que empezaban en Túnez con suicidios, inmolaciones, quemas a lo bonzo,… de tunecinos cansados de la corrupción, el encarecimiento de alimentos y las malas condiciones de vida. El toque de queda decretado no se respeta, la destitución del gobierno de Ben Ali no tiene las consecuencias esperadas, el anuncio de la no reelección tiene la misma respuesta por los tunecinos y la convocatoria de elecciones en menos de seis meses tampoco surte el efecto deseado. Finalmente, Ben Ali huye de Túnez refugiándose en Arabia Saudí.
De momento solo las protestas en Túnez y Egipto han dado el resultado esperado por sus ciudadanos. Otros países del mundo árabe como Yemen, Jordania o Argelia también han vivido algunas revueltas pero en ningún caso han llegado al nivel de las dos primeras. Aun así, estos levantamientos populares contra regímenes autoritarios hacen ver que un mundo un poco mejor es posible. A ver si además de las rebeliones en el mundo árabe las dictaduras comunistas de China, Corea del Norte y Cuba entre otros siguen los mismos pasos y tienen la misma valentía para enfrentarse al poder.
Y mientras en España se aprueba la Ley Sinde con votos a favor de PSOE, PP y CiU (esta vez si interesaba) y nosotros nos quedamos en casa, aprovechando para descargar de forma ilegal.
© Azahara B.M ©
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