Más de 450.000 personas han podido disfrutar de 102 obras del pintor valenciano Joaquín Sorolla desde mayo hasta el 13 de septiembre. El cartel de ‘no hay entradas’ se colgaba a diario en las taquillas del Museo del Prado y conseguir un ticket para ver la exposición eran 1 hora y media de espera. Además, durante el periodo estival se alargó dos horas (hasta las 22) el horario de visita de la muestra.
En el interior del edificio de los Jerónimos el acceso era en cierto modo caótico, todo el mundo agolpado en los primeros cuadros y un murmullo continuo en cada uno de los apartados dedicados al genial pintor. Una vez acostumbrado a ello el subconsciente es capaz de abstraerse del mundo exterior que rodea los cuadros y de
disfrutar de los colores y las luces que Sorolla dio a sus pinturas.
No solo se pudo admirar los paisajes
playeros de la Malvarrosa sino que también formaban parte de la exhibición los murales que pintó para la Hispanic Society de Nueva York donde recrea imágenes de diferentes lugares de la geografía española así como vistas del interior de Asturias.© Azahara B.M. ©
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